Francia contempla ayudar al sector automotriz
13/06/2012 18:43:07
Reuters - El Gobierno socialista de Francia está estudiando la posibilidad de ofrecer más ayuda estatal a su agobiado sector automotriz, como parte de un esfuerzo más amplio por proteger a industrias debilitadas tras la disminución de puestos de trabajos y una ola de cierres de fábricas.
La perspectiva de la ayuda estatal salió a la luz un día después de que Carlos Tavares, presidente de operaciones de Renault, pidió la reintroducción de esquemas de desguace u otra ayuda estatal para incrementar la demanda en el mercado automotriz francés y europeo.
«Estamos estudiando esta idea, esta propuesta, y el sector automotor está siendo sometido a un examen especial aquí en el ministerio», dijo el ministro de Industria Arnaud Montebourg en una conferencia de prensa el miércoles, sin proporcionar detalles.
Montebourg, cuyo mandato es proteger y reactivar a la industria francesa tras una década de pronunciados descensos, dijo que había discutido por primera vez la ayuda estatal cuando se reunió con Carlos Ghosn, presidente ejecutivo Renault
algunas semanas atrás, antes de que asumiera al cargo en enero.
Renault es propiedad del estado francés en un 15 por ciento.
Las conversaciones de reiniciar la ayuda pública coinciden con la caída pronunciada en las ventas de los fabricantes de automóviles europeos, con la venta de activos y recorte de empleos de Peugeot de Francia para compensar a la floja demanda y el nerviosismo que se extiende incluso a Alemania, hasta el momento un fuerte productor que compensaba a los vecinos del sur afectados por la recesión.
Cuando cayó la demanda de automóviles durante la crisis financiera en el 2008, Francia lanzó un programa que respaldaba las ventas durante dos años a un costo de 1.000 millones de euros.
Cuatro años más tarde, el Gobierno tiene mucho menos margen de maniobra, con un gasto público severamente ajustado por las restricciones presupuestarias y mercados de deuda cautelosos ante cualquier desviación de una trayectoria de reducción de déficit.
Montebourg, al frente de un nuevo ministerio denominado Ministerio para la Renovación Industrial, ha prometido trabajar con estos límites para detener una declinación que ha hecho cerrar cientos de fabricas y eliminado 750.000 empleos durante la última década.
El Gobierno anunció recientemente también un techo salarial de 450.000 euros (560.600 dólares) para los presidentes ejecutivos de las empresas controladas por el estado, en medio de las medidas de austeridad.
El tope se aplicaría inmediatamente en compañías en donde el Gobierno tiene una participación mayoritaria, que incluye a la empresa de servicios EDF, a la empresa energética Areva , a la oficina de correos La Poste y a los operadores ferroviarios SNCF y RATP.
Para las empresas donde el estado posea una participación minoritaria, como Renault, con un 15 por ciento, el Gobierno aconsejaría a las juntas a seguir la misma política.
La perspectiva de la ayuda estatal salió a la luz un día después de que Carlos Tavares, presidente de operaciones de Renault, pidió la reintroducción de esquemas de desguace u otra ayuda estatal para incrementar la demanda en el mercado automotriz francés y europeo.
«Estamos estudiando esta idea, esta propuesta, y el sector automotor está siendo sometido a un examen especial aquí en el ministerio», dijo el ministro de Industria Arnaud Montebourg en una conferencia de prensa el miércoles, sin proporcionar detalles.
Montebourg, cuyo mandato es proteger y reactivar a la industria francesa tras una década de pronunciados descensos, dijo que había discutido por primera vez la ayuda estatal cuando se reunió con Carlos Ghosn, presidente ejecutivo Renault
algunas semanas atrás, antes de que asumiera al cargo en enero.
Renault es propiedad del estado francés en un 15 por ciento.
Las conversaciones de reiniciar la ayuda pública coinciden con la caída pronunciada en las ventas de los fabricantes de automóviles europeos, con la venta de activos y recorte de empleos de Peugeot de Francia para compensar a la floja demanda y el nerviosismo que se extiende incluso a Alemania, hasta el momento un fuerte productor que compensaba a los vecinos del sur afectados por la recesión.
Cuando cayó la demanda de automóviles durante la crisis financiera en el 2008, Francia lanzó un programa que respaldaba las ventas durante dos años a un costo de 1.000 millones de euros.
Cuatro años más tarde, el Gobierno tiene mucho menos margen de maniobra, con un gasto público severamente ajustado por las restricciones presupuestarias y mercados de deuda cautelosos ante cualquier desviación de una trayectoria de reducción de déficit.
Montebourg, al frente de un nuevo ministerio denominado Ministerio para la Renovación Industrial, ha prometido trabajar con estos límites para detener una declinación que ha hecho cerrar cientos de fabricas y eliminado 750.000 empleos durante la última década.
El Gobierno anunció recientemente también un techo salarial de 450.000 euros (560.600 dólares) para los presidentes ejecutivos de las empresas controladas por el estado, en medio de las medidas de austeridad.
El tope se aplicaría inmediatamente en compañías en donde el Gobierno tiene una participación mayoritaria, que incluye a la empresa de servicios EDF, a la empresa energética Areva , a la oficina de correos La Poste y a los operadores ferroviarios SNCF y RATP.
Para las empresas donde el estado posea una participación minoritaria, como Renault, con un 15 por ciento, el Gobierno aconsejaría a las juntas a seguir la misma política.
Reuters











