Aguascalientes, México, Domingo 20 de Agosto de 2017
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El triunfo de Tere, pero sobre todo de Paulo sobre MOS

18/08/2017 |
Supónganse ustedes que el jefe de Gobierno de la CDMX, Miguel Ángel Mancera, fuera priísta. Un día, por un operativo equis de seguridad en el que no hubo coordinación entre la Federación y la Policía capitalina, el presidente Peña Nieto le reprocha en público a Miguel Ángel la pasividad de su Policía. Mancera -molesto- le responde y le dice que él (Peña Nieto) es el que manda sobre la Policía capitalina. A los tres días del desencuentro, Enrique Ochoa, presidente nacional del PRI, convoca a ambos mandatarios a la sede del tricolor para darles un jalón de orejas y pedirles que se coordinen. Imposible, ¿no creen?, ¿quién sería Ochoa para convocar a su oficina al presidente de la República y al jefe de Gobierno de la Ciudad de México?. Nadie.

Ahora. Retrocedamos cinco años en el tiempo cuando gobernaban Aguascalientes Carlos Lozano y Lorena Martínez.

Para nadie era un secreto que la relación entre ambos no era muy buena, que se peleaban muy fuerte y muy seguido, pero que lo hacían en privado (o al menos no ante los Medios). Aún así, imaginemos que hace cinco años sucedió lo mismo que en el ejemplo anterior pero a nivel local, es decir, que Carlos Lozano le reprochó algo a Lorena en público, que ésta le respondió y que a los tres días Lupe Ortega (en ese entonces presidente local del PRI) los convocó a los dos, le dio un jalón de orejas y se sacó una foto sentado entre el mandatario estatal y la alcaldesa. Imposible, ¿no creen?

Bueno pues lo imposible sucedió esta semana. Después del desencuentro verbal entre el gobernador y la alcaldesa, Paulo Martínez, presidente estatal de Acción Nacional, los convocó a los dos, los culminó a portarse bien y coordinarse, y la cereza en el pastel, pidió que les tomaran una foto con él en medio, Orozco a su derecha y Tere a su izquierda como si él mandara, como si él fuera el árbitro.

La fotografía difundida por el PAN es una tremenda derrota de imagen de autoridad para el gobernador y un triunfo para Tere y para Paulo. Para Tere porque logró que el presidente de su partido citara al jefe de la política estatal (el gobernador) para pedirle que ya no la enfrentara en público, y para Paulo, porque sin ser una autoridad electa, logró sentar en su escritorio a las dos autoridades electas más importantes y poderosas de Aguascalientes y dar la impresión, al menos mediáticamente, de que los regañó a ambos y de que el que lleva la batuta es él.