Aguascalientes, México, Martes 21 de Febrero de 2017
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17/02/2017 |
Sí al gasolinazo

Mientras usted lea esto, todos sabremos ya si el Gobierno Federal decidió o no autorizar el incremento programado al precio de las gasolinas. Si lo hizo qué bueno, si no, vaya error.

Como en muchos otros temas, me declaro un inexperto en este asunto. Pero trato de informarme y por lo que he leído -de especialistas, no de políticos- lo que el Gobierno Federal debe hacer, independientemente del costo político que le pueda provocar, es dejar que se dé el incremento que ya estaba programado, mismo que -por razones políticas- fue congelado hace un mes para evitar repercusiones electorales dentro de no mucho tiempo.

Una de las ideas de la reforma energética, aprobada por el PRI, PAN, Verde y PANAL, era liberar los precios de los combustibles. Es decir, que el Estado dejara de subsidiar su precio y permitiera que éste se fuera acomodando acorde al mercado mundial. Vamos, que la gasolina en México entrara al juego del libre mercado. Obvio que al quitar el subsidio, ese maldito mecanismo que tanto ha afectado a nuestro país, el precio se iba a disparar. Fueron décadas de precios falsos, ficticios, ajenos a toda realidad. Debía de llegar al poder un Gobierno valiente para que terminara con este círculo vicioso, que se estaba convirtiendo en una bomba de tiempo para el país. Enrique Peña Nieto quiso ser ese valiente, pero cuando vio el costo, reculó.

Políticamente lo entiendo. Es el presidente más impopular de las últimas décadas y otro gasolinazo le costaría otros cinco puntos para abajo. Su círculo más cercano, el que le habla de política, seguro que le dice al oído que ni se le ocurra autorizar el incremento, porque sería su acabose. Su otro círculo íntimo, el que le habla de economía y finanzas, seguro que le dice lo contrario, porque saben que esto es una bomba de tiempo. Aunque a decir verdad, a estas alturas ya no se sabe si ambos círculos -el político y el financiero- están separados (como tendría que ser) o entrelazados (como creo que lo están).

Lo que más le preocupa al presidente, políticamente hablando, es que si continúan las alzas a los combustibles, este año su partido sufra severas derrotas en las elecciones estatales que están en juego. No cabe duda que la elección que más le apura (a él y a todos los priístas) es la del Estado de México. Si el PRI pierde ese Estado y se va al tercer lugar (por detrás de MORENA y el PAN en el orden que sea), el tricolor ya no tendría margen de maniobra para llevar la batuta en una eventual estrategia conjunta con Acción Nacional para derrotar a AMLO en el 2018. Sería el PAN el que tendría el derecho de ser el director de la estrategia y sería un candidato o candidata blanquiazul el encargado de derrotar al tabasqueño. Pero esa es otra historia. A lo que voy es que el país no puede ni debe, por los cálculos electorales de un partido político, jugarse su estabilidad financiera. El presidente Enrique Peña Nieto no tiene el derecho de ponernos dentro de una bomba de tiempo para que su partido, el PRI, no pierda unas elecciones.

Ojalá y que hoy, mientras usted lea este artículo, el precio de la gasolina se haya ya ajustado. Seguramente habrá protestas, seguramente mucha gente volverá a enojarse, pero nada que no pueda controlarse. Y la verdad es que será mil veces mejor la molestia -temporal- de algunos, que la ruina financiera del país.

@enricoags
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