Aguascalientes, México, Domingo 20 de Agosto de 2017
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EN 3 MINUTOS

04/03/2017 |
Hace un par de días saltó a las páginas informativas la noticia de que un villar capitalino había sancionado con el cierre temporal porque en su interior los parroquianos le daban gusto a esa perniciosa costumbre de echar humo por la boca, pues para nadie es un secreto que pese a la prohibición se fuma que es un contento en estos negocios, en bares, en los llamados antros y en los restaurantes.
La cautela inicial de los dueños de estos negocios se terminó cuando sus dueños vieron que existían algunos negocios que se saltaban la orden de prohibir el consumo de tabaco, presuntamente protegidos por la misma autoridad encargada de hacer efectiva la disposición antitabaco.
El resultado fue que mientras los que se sintieron amparados veían sus comedores y salones repletos, el resto, los que cumplieron la disposición veían que sus clientes se iban a aquellos negocios donde sí que se podían encender cigarrillos, hasta que todos decidieron que era más oneroso quedarse sin clientes que pagar las sanciones a las que se arriesgaban. Así se acabó, de hecho, la disposición de las autoridades sanitarias.
Dicen las nuevas autoridades estatales de salud que van en serio y que, ahora sí, se castigará severamente a los que desdeñen el ordenamiento, aunque sólo hay una vía para que logren su propósito, que es la de hacer tabla rasa y sancionar sin distingos a los que se salten la ley a la torera, porque este es uno de esos asuntos en que la ley al hacer distingos pierde eficacia, ante un sector que reclama a la voz de todos coludos o todos rabones.
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