Aguascalientes, México, Domingo 25 de Junio de 2017
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Efeméride desabrida

18/03/2017 |
79 años transcurrieron desde que el presidente Lázaro Cárdenas del Río leyó en Palacio Nacional un decreto recuperando para México su riqueza petrolera, pero en esta ocasión la conmemoración local de la efeméride careció de aquella fogosidad en el discurso oficial, porque si alguna industria discurre por la peor etapa de su existencia, es la del oro negro.
Hoy en que se cumple el aniversario de la expropiación en realidad no hay motivo de festejo, pues PEMEX está abrumada por pérdidas y semiasfixiada por deudas. Sus años de bonanza se pierden en la distancia, porque nunca se atendió la observación externa, de generar un fondo petrolero con el cual hacerle frente a la inevitable declinación. Como llegaron se fueron los muchos dólares que le pagaron al pais por las ventas del energético en su estado natural.
En la ciudad de Aguascalientes se adelantó para ayer la ceremonia oficial, en palacio, y el mensaje que se escuchó fue todo, menos emotivo. Y es que en las condiciones en que se vive el difícil momento económico por el declive de los precios internacionales, no hacía posible la proclama de años felices y dorados que fueron, para algunos grupos de poder, aquellos en los que se insistió en que nuestro desarrollo común se alimentara prácticamente de forma exclusiva con las exportaciones de “crudo”.
La petrolización de la economía, profundizada en total oposición al sentido común, le pasa ahora a la sociedad mexicana una factura de monto espeluznante. Por añadidura, irónicamente el nuevo aniversario de la expropiación nos encuentra asociados con extranjeros para poder extraer reservas de este recurso en la profundidad de los mares.
Forasteros eran aquellos poderosos empresarios que explotaban a placer, vía concesión, los mantos petrolíferos subyacentes y que un día, en el paroxismo de su delirio de conquista, retaron a las autoridades mexicanas haciendo caso omiso de un laudo de la Suprema Corte de Justicia. Cárdenas, rodeado de ideólogos radicales como Jesús Silva Herzog, autor del decreto que dio a conocer LCR, se llenó de espíritu nacionalista y expulsó a los engreídos fuereños y a sus empresas, con la correspondiente indemnización. Pero hoy otra vez los de fuera están aquí, porque internamente no hubo dinero para emprender la explotación en aguas profundas.
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