Aguascalientes, México, Sabado 25 de Marzo de 2017
Seguir a hidrocalidod en Twitter   RSS  
           
 

REPARTO PRESUPUESTAL

19/12/2016 |
Si cuando se pudo avanzar audazmente el paso crucial, se careció al último de la voluntad política, hoy resulta materialmente imposible modificar de extremo a extremo el Pacto Fiscal nacional, que ha sido planteado por gobiernos estatales de reciente instalación.

En los años lopezportillistas se atisbó una remota posibilidad para reconfigurar las reglas mantenidas del tiempo del que no se tiene memoria. En esos años ochenta, el teórico sindicato de gobernadores hizo presión a su modo para que JLP, que venía de ser secretario de Hacienda y sabía del asunto, se decidiera por un nuevo acuerdo en la distribución de los fondos del erario.

Pero años más adelante se conocería que dentro del grupo de mandatarios estatales, cuando menos cinco hacían internamente labor de zapa para que no se diera el vuelco. ¿Por qué lo hacían?. Eran los gobernadores consentidos de Los Pinos y a cuyas Entidades la Federación enviaba recursos extraordinarios. Por lo tanto no iban a permitir que les echaran abajo aquel trato privilegiado, en tiempos en los que todavía una sola persona, el presidente de la República, resolvía sobre cómo repartir esta parte del presupuesto.

Con la alternancia en el poder ya no es el inquilino de la residencia oficial el que toma todas estas decisiones, puesto que por equilibrios políticos de la Presidencia entregan a la Cámara Federal una bolsa de excedentes y son los diputados los que dicen la última palabra. Esto no les parece razonable a gobernadores que acaban de entrar y su actitud la comparten varios de sus colegas que tienen ya rato en funciones.

La bandera común entre ellos es que se llegue pronto a la actualización del Pacto Fiscal, sobre todo en el punto sustantivo que es la metodología para la asignación de participaciones. Por ejemplo, Nuevo León, Chihuahua, Veracruz y Tamaulipas, con otros, pretenden que Hacienda los provea de recursos en proporción directa al monto de sus contribuciones.

A fuer de sinceros, sin embargo no se ve por dónde pudiera darse ese cambio, pues la economía oficial entró desde hace meses en una situación de emergencia dentro de la cual no se habla de otra cosa que de una radical austeridad. Así, con finanzas públicas raquíticas ¿qué fuerza podrán tener los reclamos de una más aceptable justicia distributiva de los impuestos?.
Editoriales pasadas