Aguascalientes, México, Lunes 25 de Septiembre de 2017
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Festejan a San Nicolás Tolentino en la Ciudad de los Niños

Pequeño pero hermoso, es el sacro recinto. (hidrocalidodigital)
09/09/2017
Hoy 10 de septiembre se celebra la festividad de San Nicolás Tolentino, patrono de las almas del purgatorio.
En el interior de la Ciudad de los Niños se encuentra el templo erigido a este santo, y como cada año ya esta lista la fiesta patronal, que comenzó con un triduo, el día 8.
Este domingo desde las ocho de la mañana comenzará la festividad con las tradicionales Mañanitas, para continuar con la hora santa.
A las doce del día se realizará una cabalgata, que saldrá a las once de la mañana por Tercer anillo y Av. Juan Pablo II. También a las doce en el sacro recinto se recibirá una peregrinación conformada por los fieles de San Felipe, El Cariñan, Los Arquitos, La Primavera.
Habrá además una misa por los bienhechores vivos. Luego a partir de las trece horas se realizará en la Ciudad de los Niños una kermés con antojitos mexicanos.
Por la tarde a las 18:30 será la celebración Eucarística por los bienhechores difuntos, y los festejos concluirán con la quema de la pólvora.
Para conocer más acerca del sacro recinto que venera a San Nicolás Tolentino, Sergio Zapata Piña, Administrador de la Ciudad de los Niños, explicó que el templo tiene muchos años, aunque exactamente no sabe cuántos, lo que sí es un hecho es que existe desde que era la antigua hacienda de San Nicolás (hoy casco de la Cantera), donde se encuentra el albergue de los niños.
Era conocida como la Hacienda de San Nicolás de Chapultepeque y se ubicó en lo que fue el antiguo camino real a Villa Hidalgo. En 1896 don Antonio Morfín Vargas se la compró a don José Flores Vaca. Fue adquirida en esa fecha en 157 mil pesos y su característica principal es que era tan grande que abarcaba desde el Cerro del Muerto hasta lo que es hoy la Universidad Tecnológica y el Centro Neuropsiquiátrico.
Era un triángulo que conformaba lo que es hoy la Ciudad de los Niños, el balneario que se conoció como La Cantera y el molino que llevaba el mismo nombre.
La Hacienda de San Nicolás de Chapultepeque, fue una de las más singulares de la región, pues sus inicios se dieron inclusive antes de la cedulación como Villa de Aguascalientes en 1575. Al disponer de agua para el cultivo así como para alimentar y mover molinos, tuvo un desarrollo económico precoz, debido a que tenía un pequeño río y un jagüey -pequeño manantial- que le permitía organizar y valorizar la tierra.
Respecto al templo, se puede mencionar que en las primeras fotografías de la Hacienda ya se puede apreciar el sacro recinto.
Fue un 10 de septiembre de 1952, fiesta de San Nicolás Tolentino, cuando el padre Antonio Hernández Gallegos fue invitado a celebrar la Santa Misa en ese lugar. Terminada la Eucaristía el padre Martiniano Esparza, encargado del templo de San Nicolás de la Cantera, se dedicó a mostrarle al padre Toño toda la casa y los terrenos que integraban el predio, y por supuesto el templo estaba ruinoso, casi destruido, así como lo que había sido la casa grande de la hacienda, la casa del administrador, las cocheras, los graneros, el aventadero, que más simulaba un teatro al aire libre, la trilla, etc.
Al poco tiempo el padre Toño visita al dueño de la ex-hacienda a don Antonio Morfín en septiembre de 1952, y como había una amenaza de invasión de predio, esto propició que don Antonio decidiera mejor vender el terreno para una obra pía y así sacarle algún producto y que no cayera en manos de los invasores sin obtener ninguna compensación. El terreno se adquirió en 50 mil pesos incluido el templo, el 3 de marzo de 1953.
Cuando llegan los nuevos inquilinos encabezados por el presbítero, lo primero que hicieron fue acondicionar algún lugar donde pasar la noche. Si bien la casa grande de la hacienda era muy grande, no tenía un lugar habitable, todo era ruinas y escombros. La sacristía del templo era el único lugar techado, así que asearon aquel rinconcito de la incipiente Ciudad de los Niños.
Después de muchos años de trabajo, empeño y ahínco del Padre Toño logró sacar adelante la ex-hacienda, mejorarla en todos los aspectos, lo que hasta el día de hoy han continuado con esta obra sus antecesores.
El sacro recinto erigido a San Nicolás de Tolentino, es pequeño pero hermoso, actualmente luce resplandeciente, en muy buenas condiciones ya que tiene un mantenimiento continuo.
En el altar principal se encuentra la imagen de la Virgen de la Guadalupe, al lado izquierdo está San Nicolás de Tolentino custodiando el lugar.
Cabe destacar que ahí se encuentran los restos del padre Antonio Hernández Gallegos, el querido Padre Toño, y en donde se señala que su vida fue imagen de bondad pastoral y ejemplo evangélico de amor a los niños pobres predilectos de Jesús. También se encuentra sepultado el presbítero J. Jesús Ruvalcaba Padilla, quien fue sacerdote insigne y pilar de la institución.
Abundando en San Nicolás de Tolentino, él nació en San Ángelo (Italia) en 1245; muy joven ingresó a la Orden en el convento del pequeño pueblo de Tolentino, y en 1271 fue ordenado sacerdote en el convento de Cingole.
Los últimos 30 años de su vida, Nicolás vivió en Tolentino. Obraba milagros y los fieles, impresionados de ver las conversiones que obtenía y su profunda espiritualidad, le pedían que intercediera por las almas del purgatorio y esto le valió, muchos años después de su muerte, ser nombrado “Patrón de las Santas Almas”.
Él padeció de dolores de estómago y poco a poco su salud fue empeorando. Un día se le apareció la Virgen María y le dio instrucciones para que pidiera un trozo de pan, lo mojara en agua y se lo comiera con la promesa de que se curaría por su obediencia. Así sucedió y en gratitud, San Nicolás bendecía trozos de pan similares y se los daba a los enfermos, obteniendo numerosas sanaciones.
Falleció el 10 de septiembre de 1305 y fue sepultado la Iglesia del convento en Tolentino. Décadas después fue expuesto su cuerpo incorrupto y al parecer un hombre extranjero le cortó los brazos para llevárselos a su país natal, pero fue capturado por un flujo de sangre que brotó de las extremidades del Santo.
Un siglo después se hizo el reconocimiento de los huesos y se vio que los brazos amputados se hallaban intactos y empapados en sangre. Siglos después se repitió el derramamiento de sangre fresca de los brazos de San Nicolás de Tolentino.
Finalmente, el administrador de la Ciudad de los Niños hizo una invitación a las familias hidrocálidas para que se unan a la festividad de su santo patrono, San Nicolás de Tolentino.
 
Araceli Patricia Cervantes Medina
hidrocalidodigital