Templo de San José

El templo dedicado al Patriarca San José, mismo que originalmente inició con la advocación a San Juan de Dios. (hidrocalidodigital)
17/05/2012
Justo en el corazón de la ciudad, en pleno Centro Histórico, se localiza uno de los más bellos recintos religiosos que han formado parte de nuestra arquitectura, y muchos de ellos reconocidos nacional e internacionalmente.
Es el caso del templo dedicado al Patriarca San José, mismo que originalmente inició con la advocación a San Juan de Dios.
ORIGEN
Según datos que obran en el Archivo Histórico, se sabe que don Diego de Quijas y Escalante fue quien patrocinó la obra de tan excelsa y soberbia finca.
Para ello compró para la Compañía de Jesús en 1687 la inmensa hacienda de San Nicolás de Chapultepec (La Cantera) con el objetivo de que todo lo que en ella se producía dejara dividendos que posteriormente serían encaminados a la construcción del templo de San Juan de Dios, que originalmente fue Convento, Hospital y Liceo de niñas.
Quienes continuaron como bienhechores de esta obra religiosa fueron don Diego de Parga y Galloso, entonces alcalde mayor de Aguascalientes, y su esposa, Clara Hipólita Cuevas.
Estos últimos, corriendo los años de 1709 y 1710, donaron una huerta que se llamaba Del Espíritu Santo, ubicada muy cerca del templo de San Antonio, también unas tierras de labor en la calle del Ojocaliente que se llamaban La Labor de Ibáñez, unos solares frente al estanque a la salida a Zacatecas y una casa en el Pueblo de Indios (San Marcos).
ARQUITECTURA
San José es un templo que a través de la historia ha sufrido algunas transformaciones en lo que es su arquitectura ya que hubo un tiempo en que su techo estuvo a punto de caer debido a que la torre, al igual que las de muchos templos, era un pararrayos de la ciudad, pero ha resistido los embates de éstos, producidos por intensas lluvias.
Dichos rayos obligaron a que el cuerpo de la torre sufriera transformaciones, de tal manera que el templo de San José luce ahora en su parte superior una fisonomía gótica, a diferencia de los templos que terminaban en una especie de linternilla. Y es que a principios de los años 20’s la torre era de tres ojos, culminando con la clásica linternilla.
Otra de sus características arquitectónicas es que en su parte superior tiene cuatro imágenes religiosas, entre ellas San Miguel Arcángel y San Juan de Dios, quienes figuran como una especie de guardianes religiosos para la feligresía.
Así mismo, en la nave central del templo, del lado derecho, se encuentra la tumba de don Diego de Quijas y Escalante y junto a ésta la figura de Cristo. Su campanario data del siglo XVIII y aún conserva el estilo original.
En el altar principal se encuentra un osario que contiene algunos restos de lo que fue el Panteón San José, mismo que estuvo ubicado dentro del convento, aquél que luego dio paso a la Escuela Primaria Rivero y Gutiérrez que fue levantada ahí mismo.
ARTE Y CULTURA
Sin duda los templos y parroquias conservan en su interior tesoros invaluables que muchas veces no reparamos en dimensionar en su justo valor.
Así, el templo de San José guarda magníficos trazos artísticos que conforman una pinacoteca religiosa muy importante. Esto por la presencia de algunos óleos atribuidos al pintor neohispano que tuvo trascendencia a mediados del siglo XVII José de Alcíbar, quien también tiene obras en el templo de Guadalupe, en el de San Marcos y en la hacienda de San Blas.
Otro de los óleos pertenece a José Antonio Rincón Gallardo y se titula “A devoción”, el cual se encuentra en la nave central, bajo la puerta de acceso, y tiene un detalle muy singular, pues muestra a don José Antonio Rincón Gallardo a un lado de la figura de Cristo, y junto a él su esposa y otra dama.
ADVOCACION A SAN JOSE
Hay datos que señalan que en el año 1712 en la iglesia destacaba el altar mayor nuevo, con su retablo que se compone de doce cuadros de la vida de San José. En el nicho arriba del Sagrario, en el trono principal, se encuentra San José y en el cuerpo de la iglesia, formando parte de los cuatro altares, uno está dedicado a San Juan de Dios, lo que da muestra que desde su fundación el templo no estaba dedicado exactamente a San Juan de Dios sino a San José, siendo en el año 1770, en el mes de mayo, cuando se retocó a San José y se le coloca de nueva cuenta en el nicho principal.
El templo de San José se bendijo un Martes Santo, el 14 de abril de 1776, por el señor cura doctor Matheo Joseph Arteaga; el Jueves Santo, 16 de abril, se dijo la primera misa de voz de fray Bernardino Juan de Dios Cabrera, quien era entonces el prior de dicho convento.
La modernidad ha dado paso a incontables cambios en la fisonomía de este entorno: el Liceo ya no existe, como tampoco el Camposanto; también desapareció el Hospital de San Juan de Dios, que fue inicio de lo que ahora conocemos como el Hospital Miguel Hidalgo, sin embargo lo que nunca desaparecerá es ese amor y la infinita devoción de la gente hacia el Patriarca San José, en cuyo templo se celebra la festividad con bombo y platillo cada 19 de marzo.
Es el caso del templo dedicado al Patriarca San José, mismo que originalmente inició con la advocación a San Juan de Dios.
ORIGEN
Según datos que obran en el Archivo Histórico, se sabe que don Diego de Quijas y Escalante fue quien patrocinó la obra de tan excelsa y soberbia finca.
Para ello compró para la Compañía de Jesús en 1687 la inmensa hacienda de San Nicolás de Chapultepec (La Cantera) con el objetivo de que todo lo que en ella se producía dejara dividendos que posteriormente serían encaminados a la construcción del templo de San Juan de Dios, que originalmente fue Convento, Hospital y Liceo de niñas.
Quienes continuaron como bienhechores de esta obra religiosa fueron don Diego de Parga y Galloso, entonces alcalde mayor de Aguascalientes, y su esposa, Clara Hipólita Cuevas.
Estos últimos, corriendo los años de 1709 y 1710, donaron una huerta que se llamaba Del Espíritu Santo, ubicada muy cerca del templo de San Antonio, también unas tierras de labor en la calle del Ojocaliente que se llamaban La Labor de Ibáñez, unos solares frente al estanque a la salida a Zacatecas y una casa en el Pueblo de Indios (San Marcos).
ARQUITECTURA
San José es un templo que a través de la historia ha sufrido algunas transformaciones en lo que es su arquitectura ya que hubo un tiempo en que su techo estuvo a punto de caer debido a que la torre, al igual que las de muchos templos, era un pararrayos de la ciudad, pero ha resistido los embates de éstos, producidos por intensas lluvias.
Dichos rayos obligaron a que el cuerpo de la torre sufriera transformaciones, de tal manera que el templo de San José luce ahora en su parte superior una fisonomía gótica, a diferencia de los templos que terminaban en una especie de linternilla. Y es que a principios de los años 20’s la torre era de tres ojos, culminando con la clásica linternilla.
Otra de sus características arquitectónicas es que en su parte superior tiene cuatro imágenes religiosas, entre ellas San Miguel Arcángel y San Juan de Dios, quienes figuran como una especie de guardianes religiosos para la feligresía.
Así mismo, en la nave central del templo, del lado derecho, se encuentra la tumba de don Diego de Quijas y Escalante y junto a ésta la figura de Cristo. Su campanario data del siglo XVIII y aún conserva el estilo original.
En el altar principal se encuentra un osario que contiene algunos restos de lo que fue el Panteón San José, mismo que estuvo ubicado dentro del convento, aquél que luego dio paso a la Escuela Primaria Rivero y Gutiérrez que fue levantada ahí mismo.
ARTE Y CULTURA
Sin duda los templos y parroquias conservan en su interior tesoros invaluables que muchas veces no reparamos en dimensionar en su justo valor.
Así, el templo de San José guarda magníficos trazos artísticos que conforman una pinacoteca religiosa muy importante. Esto por la presencia de algunos óleos atribuidos al pintor neohispano que tuvo trascendencia a mediados del siglo XVII José de Alcíbar, quien también tiene obras en el templo de Guadalupe, en el de San Marcos y en la hacienda de San Blas.
Otro de los óleos pertenece a José Antonio Rincón Gallardo y se titula “A devoción”, el cual se encuentra en la nave central, bajo la puerta de acceso, y tiene un detalle muy singular, pues muestra a don José Antonio Rincón Gallardo a un lado de la figura de Cristo, y junto a él su esposa y otra dama.
ADVOCACION A SAN JOSE
Hay datos que señalan que en el año 1712 en la iglesia destacaba el altar mayor nuevo, con su retablo que se compone de doce cuadros de la vida de San José. En el nicho arriba del Sagrario, en el trono principal, se encuentra San José y en el cuerpo de la iglesia, formando parte de los cuatro altares, uno está dedicado a San Juan de Dios, lo que da muestra que desde su fundación el templo no estaba dedicado exactamente a San Juan de Dios sino a San José, siendo en el año 1770, en el mes de mayo, cuando se retocó a San José y se le coloca de nueva cuenta en el nicho principal.
El templo de San José se bendijo un Martes Santo, el 14 de abril de 1776, por el señor cura doctor Matheo Joseph Arteaga; el Jueves Santo, 16 de abril, se dijo la primera misa de voz de fray Bernardino Juan de Dios Cabrera, quien era entonces el prior de dicho convento.
La modernidad ha dado paso a incontables cambios en la fisonomía de este entorno: el Liceo ya no existe, como tampoco el Camposanto; también desapareció el Hospital de San Juan de Dios, que fue inicio de lo que ahora conocemos como el Hospital Miguel Hidalgo, sin embargo lo que nunca desaparecerá es ese amor y la infinita devoción de la gente hacia el Patriarca San José, en cuyo templo se celebra la festividad con bombo y platillo cada 19 de marzo.
BRENDA ZUÑIGA ACOSTA
hidrocalidodigital











