Aguascalientes, México, Martes 26 de Septiembre de 2017
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Soprano que venció el cáncer dice que donar médula ósea no es doloroso

Fotografía sin fechar cedida hoy, jueves 31 de agosto de 2017, por la compañía de producción de música Moon Moosic, de Bárbara Padilla (c), junto a su familia. Padilla, soprano sobreviviente de cáncer, observa los estragos que provoca la desinformación en torno a la donación y aclara que en el caso de la "médula ósea no es un tratamiento quirúrgico", sino un proceso sencillo que permite salvar una (EFE)
31/08/2017 10:15:02 México, 31 ago (EFE).- Bárbara Padilla, soprano sobreviviente de cáncer, observa los estragos que provoca la desinformación en torno a la donación y aclara que en el caso de la "médula ósea no es un tratamiento quirúrgico", sino un proceso sencillo que permite salvar una vida en cuatro horas.
La cantante de ópera originaria de Guadalajara, que fue finalista del programa estadounidense "America's Got Talent" en 2009, vivió las vicisitudes del cáncer de médula ósea durante más de 5 años, una experiencia que abarcó dos países, un milagro que salvó su voz y la enseñanza de que salvar la vida de los demás puede ser muy fácil.
"Cuando tú sabes que las 4 horas que donaste le salvaron la vida a una persona, creo que tu vida ya valió la pena", asegura en una entrevista con Efe.
Padilla comprende que, a priori, donar médula ósea "da mucho miedo" por la desinformación, pero insiste en que la gente debe comprender que es un proceso idéntico al de donar sangre y nada doloroso.
El nombre puede dar pie a confusiones, sin embargo, donar médula ósea consiste en la simple extracción de células madre con un ligero pinchazo.
"Esas células madre no te van a hacer falta nunca", aclara la soprano.
La intérprete tapatía, de 43 años, sabe de lo que habla, ya que ella misma fue la encargada de auto donarse médula ósea para vencer su propio cáncer.
Cuando estudiaba música y lenguas modernas en la Universidad de Guadalajara, percibió unos crecimientos alrededor del cuello que "no eran simétricos". Le diagnosticaron la Enfermedad de Hodgkin, también conocida como esclerosis nodular.
La muerte no le asustó, ya que desde niña siempre tuvo claro que "todos vamos a morir de algo". "Yo tengo que luchar", se dijo muy positiva, casi incapaz de reconocer de dónde nacía ese optimismo.
Fueron cinco años de tratamiento, "en los que nada funcionaba, excepto la música", recuerda Padilla, quien nunca interrumpió su carrera, pese a las sesiones de quimioterapia y "estar encadenada a la cama de un hospital".
Desde allí observaba por las noches las luces del teatro de Guadalajara en el que ofrecía "óperas y conciertos".
Un día, el doctor Harlen Snow, quien fue también profesor suyo de canto, le ofreció pagarle un viaje a Houston para recibir una segunda opinión.
Los médicos en Houston fueron claros, para curarte "necesitas un trasplante de médula ósea", pero "lo complicado es que yo no era candidata", explica.
Con el ánimo por los suelos, una buena noticia surgió gracias a una conocida suya. Peter Jacoby, en aquel entonces director de la ópera de Houston, quería hacerle una audición.
Padilla recibió una beca completa para formarse en música en la Universidad de Houston. Antes de iniciar sus estudios, regresó a Guadalajara para someterse a "tratamientos no tan agresivos como el trasplante".
"La intención de los médicos era, literalmente, no matarme", agrega.
A dos meses de iniciar sus estudios, los especialistas detectaron otro crecimiento anómalo en su cuello y le advirtieron que después de la radiación no volvería a cantar y ni siquiera a hablar normalmente, recuerda.
Su madre fue clara con ella: "Para poder cantar tienes que estar viva. Cierra los ojos y sométete a lo que sea".
La agresividad de las radiaciones abrasaron la garganta y el cuello de Padilla. Mataron el tumor, pero su voz permaneció intacta.
En el verano de 2000, la soprano volvió a recaer y, gracias al altruismo de la gente, se sometió en Houston al trasplante de médula como única opción.
La quimioterapia había sanado su médula y la hacía apta para auto donarse células madre. El trasplante, contra todo pronóstico, salió perfecto, lo que permitió a la cantante seguir con su vida.
Pero lejos de alejarse de la enfermedad, la sobreviviente sigue vinculada a ella a través de su labor como embajadora de la fundación Comparte Vida, dedicada a luchar contra la leucemia y otros padecimientos hematológicos o de origen genético.
"Cuando se me da la oportunidad de compartir mi testimonio de vida para que otras personas se inspiren y no se den por vencidas, lo tengo que hacer. Es una responsabilidad muy grande", finaliza.
EFE